La crisis sigue sin hacer mella en la práctica habitual del cibercrimen
Según se desprende del último informe de Symantec, ha aumentado el número de amenazas dirigidas a empresas y, además, se ha intensificado su carácter supranacional
Autor: Silvia Torres - 22 Mayo, 2010
Los efectos de las crisis económica parecen no estar afectando a la práctica del cibercrimen financiero, que continúa su expansión geográfica. Esta es una de las conclusiones del Informe sobre Amenazas a la Seguridad en Internet Volumen XV de Symantec, que desvela las tendencias claves del cibercrimen en el mundo desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2009. “Los criminales han evolucionado desde estafas simples a campañas de espionaje altamente sofisticadas, dirigidas a grandes empresas y entidades gubernamentales”, explica al respecto Stephen Trilling, vicepresidente del área Security Technology and Response en Symantec. “La escala de estos ataques y el hecho de que se originen en todo el mundo convierte esto en un problema realmente supranacional que requiere de la colaboración tanto del sector privado como de los gobiernos del mundo”. Y es que, es obvio que los agujeros de seguridad se están incrementando de forma exponencial. Un problema que, en términos generales, afecta más a las pymes que a las grandes cuentas, y que, según fuentes de la filial del fabricante, requiere para su resolución de una mayor concienciación y sensibilización. Contar con sistemas parcheados, emplear tecnología de protección del puesto de trabajo que utilice elementos heurísticos, dotar de protección por capas a los perímetros… son posibles alternativas a la resolución de esta problemática.
En este contexto, el informe refleja como tendencias más destacadas el incremento en el número de amenazas dirigidas a empresas, desvelando también que los atacantes han aprovechado la abundante información personal encontrada en redes sociales para sintetizar agresiones basadas en ingeniería social dentro de sus compañías objetivo. Los kits de herramientas hacen el cibercrimen más sencillo que nunca, y la actividad maliciosa echa raíces en países emergentes como Brasil, Polonia, Vietnam y Rusia; mientras que las agresiones basadas en web continúan creciendo sin frente.


