Crisis, ¿y a mí qué?
Autor: Manuel Navarro - 20 Octubre, 2008
¿A que les gusta? ¿De qué habla usted cuando va a la cafetería? ¿De chips? ¿De miniportátiles? ¿Del iPhone? ¿Del cambio climático? Estos son temas pasados de moda. Lo que se lleva ahora es hablar de la crisis. Así que si todo el mundo habla de ella, en esta sección, que está siempre a la última, pues no vamos a ser menos, no faltaba más.
De repente todos sabemos de economía más que Schumpeter o Keynes. Sin haber pasado por la Universidad nos hemos convertido, de la noche a la mañana, en sesudos analistas económicos, y la realidad es que ninguno de ustedes, ni tampoco yo, tenemos ni idea de lo que pasa. Tienen el miedo en el cuerpo y eso se nota. ¿Por qué se preocupa tanto? ¿Tiene usted tanta pasta invertida en bonos y acciones basura? ¿Acaso es usted un banquero? Pues mire, no. No es el caso. Así que lo mejor que puede hacer es intentar ser un poco más feliz y disfrutar de la vida hasta que la cosa vaya, realmente, con usted. Siga haciendo lo de siempre: revise su correo, mate marcianitos y navegue, navegue por la Red.
¿De qué le sirve quejarse tanto? ¿A caso no le deja dormir la quiebra de Lehman Brothers? ¿Se va a preocupar usted por la salud financiera de Emilio Botín cuando este señor ha estado y está viviendo a su costa? No se preocupe tanto, de verdad. Los gobiernos de todo el mundo están ahí para salvar el patrimonio de los banqueros. ¿Su patrimonio? Ese no tiene importancia.
De momento, conténtese con trabajar en este sector de las TIC que parece que va a ser el menos afectado por la crisis –¡Diantres! ¡he vuelto a pronunciar la palabra!–. Siga intentando vender y sobre todo trabaje. Si se queda cruzado de brazos es seguro que a usted la bancarrota le va a afectar. Pero le va a afectar por vago y miedoso, no por lo que hagan los banqueros y sus secuaces. Eso está fuera de nuestro alcance.
Manuel Navarro
serumorea@mcediciones.com


